De Vacunas y Autismo, Una Historia de Miedo

Comúnmente, al hablar de las dificultades globales en materia de salud, solemos pensar en enfermedades aún incurables o en la falta de acceso a medicamentos en países subdesarrollados. Pero ¿qué sucede cuando la dificultad radica en el miedo o la desconfianza a una medida de salud?

En los últimos 15 años se ha ido extendiendo sobre la población, la idea de que las vacunas, más que proteger a los niños, son causantes de trastornos tales como el autismo, por lo que muchos padres, presas del miedo, han optado por no vacunar a sus hijos. Esto se ha vuelto un dolor de cabeza para las organizaciones de salud pública en distintos países y a nivel mundial. Y ¿cómo paso esto?

Erase Una Vez…

Todo comenzó el siglo pasado, en 1998, cuando un grupo de científicos y médicos publicaron estudio realizado únicamente con 12 niños, donde sugerían una posible relación entre la vacuna triple viral (sarampión, rubeola y paperas) con el desarrollo de problemas gastrointestinales, y con una consecuente aparición de autismo. Esto se el publicó en The Lancet, un revista médica ampliamente reconocido, por lo que el efecto no se hizo esperar. La idea generalizada de que la vacuna triple viral causaba autismo se esparció rápidamente, y las tasas de vacunación, principalmente en países desarrollados, empezaron a caer.

Ante esto, la OMSS comenzó a investigar tal situación, apoyándose en investigadores independientes, encontró que la publicación tenía serias limitantes y no contaba con evidencia sólida. Dichos resultados fueron publicados en el 2003. Mas no fue suficiente, para el 2004, la tasa de vacunación de la triple viral en Inglaterra y en otros países europeos había caído, del 90% en 1997, a menos del 80%.

Sin embargo, la incidencia de autismo iba en aumento, y nuevas publicaciones científicas salieron a la luz, por lo que el miedo fue ganando terreno. Pero a estas altura, ya no sólo se le temía a la triple viral, sino a toda aquella que tuviese tiomersal, (un conservador a base de mercurio) o aluminio (un elemento que potencia la respuesta inmune del organismo).

Nuevamente, la OMSS revisó dichas publicaciones, y afirmó que los estudios del tiomersal eran cuestionables, ya que los animales utilizados en dichos experimentos tenían importantes diferencias neurológicas comparados con los humanos. En cuanto a las publicaciones que satanizaban al aluminio, se encontró que la conclusión de que el aluminio estaba asociado con los trastornos del espectro autista era una mera hipótesis sin comprobación.

Sin embargo, como personas, es más fácil persuadirnos alegando a nuestra parte emocional que a nuestra parte racional. Los padres de familia, profundamente preocupados por sus hijos, solían encontrar más convincente anécdotas e historias emotivas que circulaban en la red a comparación de cifras duras y argumentos mostrados por las organizaciones de salud.

Así, en el 2012, se registro en Atlanta el mayor número de casos de tos ferina en 60 años, y en el 2013, brotó en algunas regiones del Reino Unido una epidemia de sarampión que dejo una muerte. Más hacia el oriente, en Japón, se registró un aumento en los casos de rubeola, de 87 en 2010 a 5,442 en los primeros 4 meses de 2013.

¿Cuál Prisa?

El impacto perjudicial de la publicación de 1998 en The Lancet era evidente, por lo que la misma revista decidió retractarse de la misma… en el 2012. Puesto que, la publicación fue investigada profundamente y se encontraron varías irregularidades y conflictos de intereses.

Andrew-Wakefield-outside--008

El Dr. Andrew Wakefield, investigador que lideró la publicación inicial que relacionaba la vacuna triple vira con el autismo, en 2010 se le acusó de falta de ética en lo que a su trabajo de investigación se refiere. Foto de The Guardian.

¿Cómo van?

A la fecha se han implementado numerosos estudios de monitoreo sobre las vacunas, para continuar respaldando la seguridad de éstas. Lo cual, me parece muy benéfico, ya que en cuanto a seguridad de medicamentos, es mucho mejor contar con información de más que con menos.

Sin embargo, tanto la desconfianza como el miedo hacia las vacunas siguen estando muy presentes en algunas sociedades de países desarrollados, principalmente; y los sitios anti-vacunación en internet son numerosos. Por esto mismo, la OMSS ha optado por poner en su sitio una guía de “Buenas Prácticas de Información para los sitios sobre seguridad de vacunas”, que enlista los aspectos que hay que evaluar o considerar en un sitio web para determinar si la información ahí mostrada es confiable. (Sinceramente, los criterios son muy estrictos, pero esperemos que pronto Sortos los cumpla todos).

Aunque solo he mencionado a la OMSS, otras instituciones como la Agencia de Alimentos y Medicamentos (FDA en inglés) y el Centro para la Prevención y el Control de Enfermedades (CDC en inglés) también participan activamente en esta cruzada, y continúan. Esperemos que se implementes las estrategias mas adecuadas para recuperar la confianza de la población en las vacunas, porque la población infantil es una población vulnerable, y es su salud la que ha quedado en riesgo con todo este conflicto.

 

Nota al pie: En esta entrada sólo se revisa la desmitificación del autismo como reacción a ciertas vacunas, sin embargo, no se descarta que las vacunas tengan otras reacciones adversas.

 

H Macías

 

Referencias:

Anuncios

1 comentario

  1. Pingback: De Las 5 Substancias Más Tóxicas | SORTOS

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s