La Música, Placer Humano

Una flauta de hueso de hace más de 35,000 años es la prueba más antigua de que la música ha acompañado al humano en gran parte de su historia. Adicionalmente, la presencia de la música es una constante en todas las culturas de todo el mundo.

Su fuerte penetración en la sociedad, se debe en parte a que, escuchar música es una experiencia fuertemente emocional y placentera. Algunas características como el ritmo cardiaco, la respiración y la temperatura corporal se alteran ante los cambios o la intensificación de emociones por la que atravesamos cuando escuchamos canciones que nos gustan.

Pero ¿Cómo funciona este placer en el cerebro? Para responder esto, piensa en tu perro o en el de algún amigo; si ese perro esta entrenado, muy probablemente lo entrenaron con algún sistema de recompensas, obteniendo un premio después de realizar alguna acción; con este en mente ¿Me creerás si te digo que tu cerebro te entrena de una manera similar?

Así es, en el cerebro también hay un sistema de recompensas, y esto toma lugar en la vía mesolímbica. Ahí, el cerebro recompensa ciertos comportamientos o actividades mediante la liberación de dopamina, lo cual es muy placentero y nos conduce a reforzar y repetir este tipo de comportamientos para volver a obtener esa recompensa.

mesolimbica

La vía mesolímbica (punto gris al que apunta la flecha de más abajo) forma parte del sistema de recompensa cerebral liberando dopamina, parte de esta alcanza la corteza prefrontal (región en verde).

Este sistema de recompensas participa en múltiples procesos y funciones que nos permiten vivir y preservar la especie como al alimentarnos, al tener sexo y al cuidar de la descendencia. Incluso se presenta en situaciones modernas como el hecho de ganar dinero. Dejando este último a un lado, es fácil comprender porque este sistema de recompensas esta presente en distintas especies de vertebrados.

Pero resulta muy curioso que este mismo sistema este involucrado cuando escuchamos música, y que la música sea algo que solo se presenta en los humanos. En los animales, lo más parecido a la música son aquellas vocalizaciones que producen ciertas especies, pero a diferencia de las personas, dicho sonidos se emiten con fines de protección territorial o de cortejo parejas y nunca con fines recreativos.

Aun más sorprendente son los resultados de experimentos que se realizaron tanto con humanos, como con titís y tamarinos, especies de primates muy cercanos a nosotros. En estos experimentos, los humanos y los primates podían elegir entre escuchar música de ritmo lento, de ritmo rápido o el silencio; a diferencia de los humanos, que solían preferir la música de ritmo rápido, los primates preferían el silencio.

titi

Tamarino, primate muy cercano a los humanos.

Si bien, aún no se sabe con certeza porque en otros animales la vía mesolímbica de recompensa no se activa con la música, se cree que parte de la respuesta está en la apreciación estética, de la que sólo somos capaces los humanos. La corteza prefrontal, la cual esta más desarrollada en los humanos, participa en el sistema de recompensa que se desencadena en nuestro cerebro cuando hacemos una apreciación estética, es decir, cuando algo nos parece bello, bonito, o cuando una canción nos parece buena.

Estos juicios estéticos se ven ampliamente influenciados por nuestro entorno cultural y nuestra experiencia previa. Es por eso que, tanto los gustos musicales, como cualquier otro, varia de persona a persona. Pero, a pesar de que sean tan variados, la experiencia de placer y emoción es muy similar dentro de nuestro cerebro.

funny

Imágenes de la película “It’s kind of a funny story”

  • -¿A ti te gusta la música?-
  • -¿A ti te gusta respirar?-

Estas 2 líneas son parte de la película “It’s kind of a funny story” en la que la segunda persona trata de dar a entender que vivir con música es algo imprescindible y no una cuestión de gusto. Sin embargo, te sorprenderá saber que existe una enfermedad denominada “Amusia congénita”, también llamada “sordera de tono, de nota, o de tonada”. Dichas personas no desarrollan habilidades musicales básicas, les cuesta trabajo reconocer canciones, o darse cuenta cuando alguien desafina o desentona. Sin embargo, sus deficiencias son meramente musicales, ya que sus procesos de memoria, lenguaje e inteligencia no presentan problemas. Estas personas presentas menos volúmenes de materia blanca pero mayores volúmenes de materia gris.

Por lo que, sí, sí es posible vivir sin música. Así que, la próxima vez que le preguntes a alguien que tipo de música le gusta y te conteste que “de toda”, solo hay de dos:

-O no se quiere comprometer a un estilo musical.

-O tiene amusia congénita.

 

H Macías

 

Referencias:

  • Zatorre, R. J. & Salimpoor, V. N. From perception to pleasure: music and its neural substrates. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America110 Suppl 2, 10430–7 (2013).
  • Hyde, KL, Lerch, JP & Zatorre, RJ. Cortical thickness in congenital amusia: when less is better than more. (2007). doi:10.1523/JNEUROSCI.3039-07.2007

 

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